Análisis de la Sony Smartband Talk

En este artículo os traemos la review de uno de los últimos wearables lanzados por la firma japonesa Sony: la Smartband Talk. Os contamos todos los detalles.

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Poco a poco, los wearables van instaurándose en el día a día: ya sea en forma de pulseras o de relojes inteligentes, van apareciendo más dispositivos de este tipo respondiendo a la poco a poco creciente demanda. Ya sea porque se perciben como dispositivos caros o por el escepticismo ante la utilidad que puedan tener, siguen sin ser un estándar en el día a día de la inmensa mayoría de los usuarios; pero poco a poco empiezan a verse en las muñecas de la gente.

Son cada vez más los fabricantes que se apuntan al lanzamiento de estos gadgets. Sony tiene un amplio abanico de diferentes pulseras y relojes. Fue en 2014 cuando lanzó la Smartband, una pulsera cuantificadora; y hoy os traemos el análisis de su renovación: la Smartband Talk; que añade como gran novedad una pantalla de tinta electrónica.

Diseño: ligera, cómoda y personalizable

Empecemos por lo básico: la Smartband Talk consta de dos partes: el cuerpo fabricado en plástico con la pantalla y los sensores; y la correa de goma, con un cierre metálico. Podemos adquirir el cuerpo en blanco o negro; y tenemos múltiples opciones para personalizar la correa: tanto el color (blanco, negro, rojo, rosa, amarillo y azul), como la talla (grande o pequeña). Nuestra unidad consiste en ambas partes en negro.

Smartband Talk Cafetería

Haciendo un repaso rápido; vemos una pantalla de tinta electrónica de 1.4 pulgadas, dos botones de volumen y uno de power y de interacción en el canto derecho, y una conexión Micro USB en la parte inferior, lo que nos permitirá cargarla con cualquier cable que tengamos por casa. Este conector está cubierto por una tapita, que nos garantizará una resistencia al agua y al polvo con certificado IP65/IP68. En cuanto al cierre de la correa, funciona con un pin con el que no hemos tenido problemas.

Smartband Talk mojada

La Smartband Talk tiene un peso de unos 24 gramos, por lo que su ligereza ayudará a que no moleste en la muñeca y que no nos inmutemos de que la llevamos puesta. Eso sí, incordia un poco que se queden marcas en la piel a poco que apretemos la pulsera a nuestra muñeca.

Hardware: lo justo y necesario

Al no ser un dispositivo que lleve un software extremadamente complejo, no requiere de mucho a la hora de funcionar. Simplemente, siendo un medidor de actividad, requiere de un acelerómetro y diversos sensores para llevar la cuenta de nuestra actividad diaria. Este hardware contabilizará automáticamente los pasos que damos, el tiempo que pasamos corriendo y durmiendo…

Smartband Talk sola

La batería es de 70 mAh, cantidad que nos otorgará alrededor de tres días de autonomía, algo que se antoja corto debido a la tecnología de bajo consumo que implementa en la pantalla y las pocas funciones que tiene. Esperábamos una mayor autonomía en este wearable.

Para conectarla a nuestro smartphone contaremos con Bluetooth 3.0 y chip NFC, para emparejarla al teléfono con un simple contacto entre ambos dispositivos.

Multimedia: luces y sombras

Si por algo se caracteriza esta Smartband Talk, es por evolucionar con creces en este apartado respecto de su predecesora. En esta pulsera se incorpora la pantalla de 1.4 pulgadas, con tecnología de tinta electrónica, implementada para intentar prolongar al máximo la autonomía del dispositivo.

Con este tipo de panel, no sirve de mucho hablar de resolución ni diferentes apartados que tendríamos que analizar si tuviésemos una pantalla IPS o semejante. Si nos referimos a la visibilidad que obtenemos, tenemos que hablar de extremos: en este caso no hay lugar para el término medio.

Smartband Talk Exterior

Cuando hay luz se ve maravillosamente; es más, cuanta más luz haya, mejor se verá. Buenos ángulos de visión, sin ningún tipo de reflejo aun cuando tengamos el sol incidiendo directamente. La pantalla no presenta ningún tipo de retroiluminación, es por ello por lo que se comporta tan bien en situaciones con alta luz. Ahora, esto tiene un claro inconveniente:

Y es que cuando no haya luz no veremos nada, debido a esta falta de retroiluminación. Esto no nos perjudicará cuando sea de noche y vayamos por la calle, pero sí cuando nos despertemos y queramos ver la hora. No podremos a no ser que encendamos la luz.

Smartband Talk Parte de atrás

También debemos tirarle de las orejas a la hora de hablar del tiempo de refresco: es decir, lo que le cuesta a esta pantalla moverse. Siendo una pantalla de tinta electrónica, puede entenderse que tarde un poco en cargarse, pero lo de este dispositivo es excesivo: ha llegado a tardar más de un segundo en cambiar en determinadas situaciones.

Por otra parte, tanto altavoz como micrófono funcionan de maravilla. Sí, altavoz y micrófono, porque con esta Smartband Talk podremos responder llamadas, emulando al mítico Michael Knight. La potencia del altavoz es correcta, y el otro interlocutor nos escuchará claramente. Esta función sorprende por su buen funcionamiento.

Software: simple, pero hay que acostumbrarse

A la hora de hablar del software de esta Smartband, tenemos que tener en cuenta que vamos a tener que cumplir bastantes requisitos para poder utilizarla: tenemos que tener una versión de Android igual o superior a Android Kit Kat (4.4). Debemos descargar también la aplicación Smartband Talk, para poder emparejar el wearable a nuestro dispositivo. Asimismo, podremos (es algo opcional, pero muy recomendable) instalar la app Lifelog para poder llevar un seguimiento de nuestra actividad.

Capturas Smartband Talk

Empecemos por la aplicación Smartband Talk: desde ella podemos configurar la recepción de notificaciones y llamadas, un modo Stamina de ahorro de energía… También podemos acceder a la ordenación de los diferentes menús que aparecerán en la pulsera. Podemos elegir entre detalles de actividad, notificaciones, reproductor de música, control por voz… En resumen, obtenemos un completo control del wearable gracias a la aplicación.

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Para desplazarnos por los menús a través de la pulsera, deberemos pulsar el botón home y accederemos al siguiente. Al más puro estilo de un carrusel, la rueda de menús empieza y termina en el mismo sitio: en la pantalla del reloj. La interacción en el menú se realiza a través de una pulsación, aun no siendo táctil la pantalla: lo que hará la pulsera será detectar el movimiento que ha sufrido al darle ese golpecito, y entonces será cuando interactúe.

Smartband Talk puesta

Podemos interactuar con todas las notificaciones del teléfono, desde mandar la orden de abrir un artículo de prensa en el móvil, hasta responder a un mensaje de Whatsapp ya sea mediante frases predeterminadas o una transcripción de lo que digamos a través del micrófono.

La personalización en este dispositivo no es nada amplia (lógico, al tratarse de una pulsera y no un reloj). Lo máximo que podremos hacer será cambiar el aspecto de la pantalla del reloj (añadiendo la fecha, cambiando de digital a analógico, y hasta añadiendo la imagen que queramos). Además, podremos añadir y quitar los menús que queramos.

Si nos vamos a la aplicación Lifelog, veremos una app colorida y que puede parecer compleja; pero nada más lejos de la realidad. Tal vez nos abrumen tantos apartados referentes a las distintas actividades que podemos cuantificar (desde las horas de sueño hasta las horas de juego), pero ésto puede ser editado fácilmente.

Capturas Lifelog

Como puntos positivos de la aplicación podemos marcar su sencillez para las funciones más básicas y lo completa que es, especialmente en el detalle a la hora de medir el sueño. Por contrapartida, debemos decir que la medición de algunos aspectos, como la de horas de música que hemos escuchado en nuestro smartphone requieren de la activación del llamado registrador, que consume bastante batería. Además, a la hora de sincronizar los datos recogidos por la pulsera con los diferentes apartados de la app, es bastante lenta; por lo que debe mejorar en este aspecto.

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Por otra parte, podemos sincronizar la pulsera con Google Fit, pero este enlace funciona muy mal, por lo que es recomendable utilizar el software ideado por Sony, que ofrece más opciones, y se comporta mejor.

Conclusiones

Antes de concluir el análisis, añadir que la Sony Smartband Talk puede encontrarse por un precio recomendado de 159.99€, y las correas de repuesto por 29.90€. Ahora sí, vamos a extraer las impresiones finales que nos deja este wearable.

La Smartband Talk es un dispositivo cuanto menos diferente: la pantalla de tinta electrónica es claramente un elemento diferenciador, pero que no supondrá un argumento de peso a la hora de decidir si adquirimos el producto.

Smartband Talk con M4 Aqua

La autonomía deja mucho que desear, porque durar lo mismo prácticamente que un Android Wear con una sustancial desventaja en cuanto a las posibilidades que nos ofrece, es algo que lastra al dispositivo. Asimismo, la imprecisión a la hora de sincronizar algunos aspectos con la app correspondiente no es preocupante, pero es algo que hay que reseñar.

En conclusión, la Sony Smartband Talk no es un mal dispositivo, pero los pocos usos que tiene hacen que a la hora de decantarse por un wearable de este precio, tiremos hacia algún Android Wear, que ofrecen muchísimas posibilidades más.

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