Windows 10 para móviles: mi experiencia tras meses lejos de un Lumia

A pesar de que llevo en Windows Phone desde que salió, hace unos meses que me ausenté del sistema; para volver de la mano de Windows 10. ¿Cuál es mi opinión? os la cuento.

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El mundo de la tecnología va demasiado rápido incluso para aquellos que nos movemos dentro, debiendo recordar demasiados aspectos en el caso de que se desee permanecer actualizado. Que si las versiones de Android y iOS, sus respectivos móviles (un millón más en el caso del bando androide), la competencia que se hacen entre ambos y resto de sistemas operativos… Y claro, aquí nos encontramos con Microsoft y su Windows Phone que, pese a funcionar más que bien y disponer de la variedad de teléfonos que guarda en cartera, ha quedado en la retaguardia acusando gran número de malas decisiones. Aunque puede que el resurgir esté más cerca de lo que parece: con Windows 10 Microsoft ha hecho un excelente trabajo.

Windows 10 para móviles: mi experiencia tras meses lejos de un Lumia

Ya hace unos meses que abandoné el ecosistema de Windows Phone dejándolo en 8.1. El último Nokia Lumia (no Microsoft Lumia) salió de mi casa sin que tuviese sustituto, habiéndome perdido unos meses de transición durante los cuales Android ha sido mi único sistema. Aunque tocaba volver, por lo que ya dispongo de Windows 10 para móviles en versión desarrolladores gracias a un Nokia Lumia 925 que me sigue enamorando como el primer día. ¿Y qué me parece esta revisión tan profunda del sistema? Vayamos por partes.

Fragmentación poco acusada

A pesar de que son pocos los móviles que recibirán Windows 10 en la primera oleada y que no todos serán compatibles con la nueva versión, Microsoft se ha asegurado de que no ocurra lo mismo que pasó con el salto de Windows Phone 7 a 8: todavía recuerdo la herida que sufrimos los usuarios al quedarnos estancados en un sistema que no resultaría posible actualizar. Esto no pasa con el salto de 8 a 10: existen muchas posibilidades de que, al menos, podamos instalar la versión dedicada a los desarrolladores (como es mi caso).

Con Windows 10 no se produce la ruptura que ocurrió con Windows Phone 8. Pero no todos serán igual de compatibles

Windows 10 se ejecuta sin mayores problemas en hardware menos competente que el de los teléfonos punteros, apreciándose algo de lentitud en según qué aspectos sin que resulte nada reseñable. La autonomía es algo menor gracias a que el número de procesos aumenta, siendo más fácil que se nos agote la batería (esto lo he notado muy especialmente). Aunque, como digo, Windows 10 en móviles funciona a la perfección incuso en los teléfonos más básicos.

Misma esencia, mayor compatibilidad

Windows 10 para móviles: mi experiencia tras meses lejos de un Lumia

Microsoft llevaba tiempo proclamando el “crossbuy” o funcionamiento de las aplicaciones con independencia del dispositivo, y con Windows 10 se nota bastante ese énfasis al disponer de más apps y juegos compatibles entre móvil y escritorio. El aspecto en el ordenador mejora y se asemeja más al teléfono, permitiéndonos mayor compatibilidad entre todas las pantallas habituales.

Con el cambio de versión muchas de mis apps y juegos ya no funcionan, pero espero que eso se vaya solucionando conforme se estandarice Windows 10. La tienda móvil es mucho más clara que antes; aunque cuesta encontrar aquellas apps que ya habíamos descargado.

Windows 10 para móviles: mi experiencia tras meses lejos de un Lumia

Algo que aprecio mucho es la reordenación del menú de ajustes, quedando las opciones bastante más organizadas que antes. Agrupadas por tipo de configuración y con su respectivo icono: perfecto. Eso sí: luego cuesta lo mismo encontrar un ajuste concreto, pero la mejora es sustancial. Igual que la personalización: el poder elegir distintos estilos para integrar la imagen en las baldosas es un acierto. Por no hablar de la barra de notificaciones con todos sus ajustes desplegables: eso es algo que Windows Phone debería haber tenido desde el inicio.

No todo son mejoras

Sí, son muchos los aspectos de esta nueva versión del sistema los que me han gustado; y muchos más los que me siguen pareciendo idénticos a los ya mostrados por Windows Phone 8.1. Por ejemplo, el hecho de perder la zona Lumia dentro de la tienda no me convence, así como la desaparición de algunas de estas apps. Y hay un aspecto que me parece muy reseñable dentro de lo negativo: la cámara de serie (antes Lumia Camera) ha empeorado notablemente en el procesado y la captura de las imágenes. Me parece bien hacer de Lumia Camera la app stock de cámara, pero la calidad que tiene ahora esta aplicación deja mucho que desear.

Las baldosas siguen siendo iguales, manteniendo idéntica redimensión en tres tamaños, mostrando las animaciones y permitiendo crear carpetas sólo con poner encima un tile sobre otro. Aunque echo en falta una manera más útil de organizar aplicaciones y funciones, teniendo demasiadas en el menú alfabético de la pantalla derecha. Igual que ya ocurría con las anteriores versiones, como tengamos muchas apps y juegos tardaremos un rato en encontrar justo aquella que no usamos a menudo.

El menú de aplicaciones instaladas sigue sin ser lo más intuitivo del mundo. Sobre todo cuando hay muchas

La ruptura con Windows Phone 8.1 no es tan profunda como debería, manteniéndose una evolución que, teniendo en cuenta sus contrincantes, debería ser revolución. Aun así, se aprecian los cambios y las mejoras, apreciándose más conforme más se usa un Windows 10 en móviles. Y eso es justamente lo que voy a hacer yo: utilizar el sistema hasta aprovecharlo al 100 %. Seguiré informando.

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