Diario de Widget Phones 13: Un año cuantificándome

Después de estar un año cuantificándome os cuento mi experiencia con los accesorios, aplicaciones pero también con la comida, el día a día y lo que he aprendido.

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Siempre he pensado que en la sociedad actual, al menos en la que me ha tocado vivir, lo que se enseña en las escuelas e institutos no es siempre lo más adecuado para los niños y adolescentes sino lo más adecuado para otros.

Al igual que opino que aspectos como economía y política deberían ser claves en la docencia obligatoria hay otro gran tema que desde mi punto de vista pasa desapercibido en la educación reglada y es el de la nutrición.

Cada pocos años elijo un tema en el que me gustaría aprender un poco más y me llevo al menos meses leyendo y aprendiendo sobre él, no para convertirme en una suerte de experto sino para mejorar algo de mi propia vida. El último de estos temas ha sido la alimentación y el deporte.

Diario de Widget Phones 13: Un año cuantificándome

El motivo

Hace unos tres años tuve un problema en la espalda, una hernia discal L5-S1, que me llevó a plantearme que había ciertas cosas que no hacía bien. Hasta ese momento no era ni una persona que hiciera mucho deporte ni una que comiera especialmente bien.

Durante el año en que estuve en Estados Unidos esto último se acrecentó y es que, digan lo que digan, hay pocos sitios con la calidad alimentaria de España.

La idea, sencilla: vivir más y mejor

Así pues, hace dos años decidí que era hora de empezar a moverme más, no para lograr ninguna meta deportiva sino una bastante más sencilla y obvia: vivir más y mejor.

Hace uno, cuando vi que no era algo temporal, me decidí también a aprender a comer, entendiendo esto no como una dieta permanente, sino a saber cómo se comporta el cuerpo, cómo modificar comportamientos del mismo y cómo, de nuevo, vivir más y mejor.

Para ello usé la cuantificación, esto es, reducir a cifras aspectos que quería conocer, controlar o modificar.

Un año cuantificándome

El hardware y las apps

Para poder cuantificar todos estos aspectos necesitaba cierta ayuda ya que si bien como comento en el vídeo lo crucial es la fuerza de voluntad es cierto que la tecnología ayuda mucho en el día a día.

El smartphone como centro de control es algo que hemos visto en muchos apartados de la vida y decidí que era buena idea que lo fuera en esta, en vez del ordenador, aunque use este último mucho más que el primero.

Así pues durante un mes estuve usando un iPhone 5S con el procesador M7 para ver cuanto me movía, ayudado por la aplicación de FitBit que era capaz de usar el hardware interno del móvil de Apple. Pero ahí vino el primer problema: necesitaba algo que llevara siempre encima, no prácticamente siempre, sino siempre.

Un mes después adquirí una FitBit Flex, una pulsera de cuantificación que tenia varias opciones que me parecían necesarias: la batería duraba casi una semana, era resistente al agua, no molestaba en el día a día y no era especialmente cara.

Durante un año no ha habido un día que no la haya llevado encima.

Un año cuantificándome

La cuantificación la he hecho sobre varios aspectos siendo los más importantes el ejercicio y la alimentación aunque también he controlado la ingesta de agua, el sueño y el peso.

Mi meta no era perder kilos. O al menos no era mi meta última. Mi meta era lograr encontrarme más a gusto y tener una sensación de estar más sano. Podría parecer sencillo pero no lo es.

El ejercicio

El motivo por el cual creo que es crucial que el sensor que llevemos lo tengamos siempre encima es que si no es así la precisión de la medición de movimiento no es la adecuada. Incluso así el margen de error existe pero la diferencia entre llevar una pulsera, colgante o cualquier otro aparato 24 horas y usar el móvil es demasiado significativa.

Por un lado el conteo de pasos es un elemento crucial para saber si cada día nos hemos movido lo suficiente y el poder cambiar las metas se me ha antojado algo bastante útil.

Por otro lado los ejercicios puntuales han sido incluso más importantes y es que por ahora el hardware no es capaz de detectar si estamos nadando, levantando pesas, en una clase de aerobic, limpiando o en Spinning. Así pues cada día introducía el tiempo, hora y tipo de ejercicio y la propia aplicación calculaba las calorías consumidas.

Un año cuantificándome

La comida

La parte más tediosa y que menos gente hace es la de controlar las calorías de las comidas. Y cuando hablo de comidas no me refiero a las tres que todo el mundo da por supuestas, sino a las cinco que deberíamos de realizar todos.

Uno de los aspectos que más he cambiado es el número de veces que como y es que lo ideal es ingerir alimentos cada tres o cuatro horas mientras estemos despiertos. En la práctica esto es desayunar, tomar un tentempié matutino, almorzar, merendar y cenar. A diario.

Cada comida ha supuesto un desglose de ingredientes y la posterior anotación en la aplicación para que contara las calorías ingeridas contra las consumidas.

Cinco comidas al día. Para siempre.

Uno de los aspectos que más valoro de este año es haberme dado cuenta de que alimentos que yo creía eran más o menos ligeros en realidad no lo eran y cómo la diferencia entre alimentos naturales y procesados era mucho mayor de la esperada. Por ejemplo, es más sano tomarse un café con dos tostadas con tomate y jamón y un zumo natural que un par de donuts. Esto puede parecer obvio, y lo es, pero la diferencia es mucho mayor de lo que pudiéramos creer.

De igual modo me he dado cuenta como un elemento crucial para perder peso es no saltarse ninguna comida. Irónico, pero tan obvio cuando te lo explican que no entiendes cómo no habías caído antes.

Agua, sueño y peso

Además de esos dos grandes valores son tres las cifras que he ido controlando a diario.

Por una lado el peso, que ha sido uno de los elementos de control más importantes. Pero no la cifra total, sino la relación peso/grasa que tenía, ya que para mi era clave que la espalda soportara el mínimo peso inútil. No es lo mismo 80 kg de peso con un 25% de grasa que 85kg de peso con un 10% de grasa. En el segundo caso aunque pesemos más estamos mejor y la espalda se resiente menos al haber más musculatura.

El control del agua es otro valor crucial y es que siempre he sido una persona que ha bebido poco. Día a día me he esforzado en beber más y he visto cómo cambian hábitos según clima, deporte y alimentación. Es algo que se suele saber pero ser consciente de eso llama la atención.

A más deporte, menos necesidad de dormir.

Por último también he medido el sueño y a lo largo de este año he visto como ciertas circunstancias hacían que durmiera más o menos. He estado meses durmiendo una media de entre 5 y 6 horas y otros entre 7 y 8 horas. Lo más importante que he aprendido en este aspecto es que en mi caso el deporte sustituye al sueño. Mientras más me mueva menos quiere dormir mi cuerpo.

Conclusión

Tras estar un año pendiente de introducir cada ml de agua que ingiero, cada comida que degusto y cada rato de gimnasio creo haber llegado a un punto en el que sin necesidad de mirar ingredientes puedo calcular, de forma aproximada, las calorías de una comida, el ejercicio necesario para el día a día, lo que me va a favorecer subir unas escaleras a un octavo piso en vez de coger el ascensor, si debo beber más agua o no…

Como decía, no se ha tratado de perder peso, aunque más de 14 kilos han caído, sino de aprender a comer, a dormir, a saber cómo afectan todos estos elementos a mi cuerpo y sobre todo a hacer mejor las cosas.

¿Que sigo teniendo #almadegordo? Por supuesto, sigo disfrutando de la comida, pero con muchísimo más conocimiento.

Y es que la clave de hacer algo así es no prohibirse nada y ser extremadamente constante, algo que he aprendido por mi mismo pero también de gente experta en estos temas.

4 comentarios

  1. Lo de la cuantificación suena a moda pasajera. Yo llevo unos años haciéndolo (sin la constancia que me gustaría, luego vuelvo sobre esto) y noto que, al menos para mí, no es simplemente una fricada más sino que me ayuda claramente a mejorar en estos aspectos.

    La falta de constancia se ha debido a que no he logrado encontrar un dispositivo y una plataforma que me convenzan del todo. Por lo general prefiero dispositivos que no llamen la atención, pero eso nos lleva princpalmente a las pinzas tipo Fitbit One, que tienden a perderse y que en ocasiones no son cómodas de llevar (curiosamente, resultan más incómodas cuanto más “deportiva” sea la prenda) y se pueden perder con cierta facilidad. En cuanto a pulseras, pocas me convencen. Quizás la reciente Garmin Vívosmart, pero desgraciadamente va acompañada de una plataforma con múltiples lagunas y con un modo sueño que más bien parece una broma pesada.

    Ahora tengo la vista puesta en el Withings Activité Pop. A ver si este es el bueno…

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