Por qué no desear un Samsung Galaxy S6

¿Te fascina el flagship de moda? Sé fuerte y ayúdate a no caer en la tentación con estos consejos para no desear un Samsung Galaxy S6.

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Algo esta revolucionando el panorama del smartphone. Algo que apenas acaba de salir del huevo, pero con cáscara de aluminio y cristal. Algo que viene de Oriente con oro y esmeraldas sin ser Rey Mago. Algo que pretende valer lo que vale, que no es poco.

Hablamos, como habréis supuesto, del Samsung Galaxy S6, que se erigió indiscutiblemente como la estrella de la alfombra multicolor del MWC’15, por méritos propios y por la ayuda indirecta de la mediocridad y presumible fracaso de la competencia. Esto no es nada nuevo, y habréis podido leer ya nuestras impresiones y opiniones en algunos artículos de FAQsAndroid o en los vídeos del canal de YouTube, y en general se trata de muy buenas palabras y buenos augurios para los coreanos con su nuevo y resplandeciente flagship. Es por esto que más nos vale prevenir que curar, y ante la inminente puesta a la venta del terminal y en pro de mi nuestro maltratado bolsillo, estos son los argumentos que trataremos de auto-aplicarnos para no dar ese click de (al menos) 700€. Hermanos, ¿queréis no caer en la tentación? Libraos del mal con esta lista de motivos por los que no desear un Samsung Galaxy S6.

Por qué no desear un Galaxy S6

700€, ¿estamos locos?

Por qué no desear un Galaxy S6

¡Despierta de ese sueño! Reclama tus derechos como persona de bolsillo normal perteneciente a una gran mayoría, niégate a esa mala cosa de ser early-adopter y mira por tus centimillos rescatados de entre los cojines del sofá. Consérvalos, conserva tu dinero y tu orgullo. No sucumbas, no al menos en el primer momento, enfría tu neurona del zorroneo geek e impide que tome control de tu mano y hagas click o tap en ese enlace de compra con el que esos freakis impacientes que sigues han saturado tu timeline. Vence el impulso, ¡véncelo! ¡Tú puedes! Sé estratega, calculador, ¡ahorrador! Keep calm and don’t despilfarring.

¡El tamaño importa!

Por qué no desear un Galaxy S6

Deja salir al “Old man yells at crowd” que llevas en tu interior y deja claro que “tamaño contenido” no significa “ideal”. Mantente en tus trece (o en tus 4.7″), porque piensa que vas a desembolsar una buena suma por menos de media pulgada (según casos). Y, amigo de pulgar liliputiense, tú y yo sabemos mejor que nadie que esa nimia distancia puede significar rebasar el límite de nuestro tendón extensor del pulgar, una frustración que trataremos de esconder con ese hábil movimiento de dedos a lo araña para desplazar el teléfono arriba y abajo para llegar a todos los puntos de la pantalla. Eso es trampa, y lo sabes, ¡lo sabes! Y con más razón si optas por el S6 Edge, ese final de borde afilado, ese ángulo agudo que va a marcar más esa línea en tu epidermis que separa las últimas falanges del pulgar. ¡Va a ser más molesto y más caro! ¡Recuérdalo! ¡Sé fuerte!

Policarbonato FTW

Samsung Galaxy S6 y S6 Edge

Nadie te chista cuando dejas con absoluta tranquilidad tu teléfono con espalda policarbonatada sobre la mesa. Lo has dejado, a lo mejor sin demasiado cuidado, y no ha pasado nada. Tú sonríes (y si el teléfono es curvo, a lo Motorola, también). Piensa que con el S6 eso se acabó. Vale, has visto el vídeo del crash test, nosotros también, pero, así, entre nosotros: no vas a estar igual de tranquilo como con un móvil de plástico y lo sabes. Vas a tener esa sensación de miedo por arañazos continua, y para evitarlo tendrás que poner funda, y cubrir al flamante S6 con una funda puede ser un atentado al buen gusto además de engrosar el terminal y favorecer que no resulte cómodo como comentábamos antes. Y las huellas, ¡ay, las huellas! Ya os mostramos en este post que esa trasera es un imán para ellas, que tras un rato sosteniendo tu móvil en CSI te averiguarían hasta las intenciones y en GATACCA tendrían para 20 clones. Y el color, te vas a pasar el rato teniendo que argumentar que “no es negro, es azul/verde” o “no es rosa, es dorado”, vamos, un estrés. Piénsalo bien: ahora estás tranquilo, cómodo y feliz con tu smartphone ergonómico, de color definido y resistente a los accidentes o a esa tendencia tuya a ser especialmente patoso con las cosas valiosas. ¿De verdad quieres renunciar a eso?

No es Android todo lo que reluce, aunque sea dorado

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Vamos, no te hagas el remolón y saca a relucir tu curriculum de ataques a TouchWiz. Te has metido con su lag cada vez, lo has sufrido, has tenido que doctorarte en “Ajustes y configuración” para optimizar tu terminal. El año pasado te vendieron la moto en forma de S5 con un un traje nuevo pero que bajo éste poca mejora había en la práctica. ¡Desconfía! ¡Sé cauto!

Vale, hasta nosotros hemos hablado de la mejora (esta vez sí) patente de TouchWiz, pero ¿y si en la práctica no es así? ¿Y si con el uso diario y normal vuelven los “fantasmlags” del pasado? Ay, ay, son miedos fundados (un poquito, al menos). Y vas a renunciar a la Android Stock Experience, vas a tener que esperar a las actualizaciones como un mortal más, vas a tener que hacer las cosas como Samsung quiere… ¡Sé auténtico! ¡Genuino! ¡No disfraces tu software, no dependas de tantas condiciones! ¡A pelo! (El software, claro.)

Es abril y queda mucho año

Mucho. Y tú eres geek. De los enfermitos, de los de husmear la rumorsfera a ver qué se ha filtrado. ¿Te vas a rendir ya en el primer cuatrimestre? Con lo que queda, con LG y Sony queriéndote sorprender, teniéndolo fácil para sacar un buen producto corrigiendo fallos (seamos optimistas, ¡seámoslo! Un ratito, al menos). Y si lo hacen tú ya habrás hecho la compra del año y ahora te vendrá peor o ni siquiera podrás. Tú ya habrás apostado y te habrás quedado sin boleto, ya, en abril, sin oportunidades, sin opciones, descartando que otra opción se adapte más a tus gustos y necesidades. ¡Juega! ¡Apuesta a largo plazo! No sabes qué bolas van a salir del bombo. No eches la moneda a la máquina de la pinza sólo porque el peluche que se ve sea precioso, porque no ves los de abajo, y no tienes más suelto.

Por qué no desear un Galaxy S6

En fin, no tenemos nada contra Samsung, al contrario. Ya lo expresó de la mejor manera posible mi compañero Samuel en este post exponiendo unos argumentos que suscribo de principio a fin. En este mismo post con evidente tono jocoso os muestro las medidas de auto-convencimiento para al menos esperar a ver los resultados con un tiempo de uso y, sobre todo, a que el precio baje, algo que lleva Samsung en sus cromosomas y que fue especialmente acusado en el S5. Si eres de hype y click fácil y tampoco quieres caer, puede que también te ayuden estos pseudo-consejos, al menos a no dejarte llevar ya desde el primer momento por el diablillo de tu hombro izquierdo que alenta a comprarlo y se verá ayudado de la envidia que te crearán quienes sí lo hagan. Y tú, ¿te vas a dejar llevar, te lo vas a pensar o ni te planteas su compra? Veremos qué pasa el día 10 de abril, será divertido.

PD: Sí, quiero un Galaxy S6, lo quiero azul, y lo quiero ya.

2 comentarios

  1. Siempre creí que samsung iba a mantener el plástico (que ya se veía demasiado bien) con las ventajas de cambio de batería y la inclusión de micro SD, ahora me siento traicionado…

    • Bueno, desde mi humilde punto de vista lo veo como un punto de inflexión más o menos necesario (en cuanto a todo, por “desestancarse”), y viendo otros modelos entiendo que quieren moverse en otra dirección al menos en cuanto a materiales. El público considera premium el metal y otros materiales y, aunque tengan sus desventajas, si pretendes sacar una alta gama, entiendo que te toque optar por un cambio de material aunque sea para captar a cierto público. Veremos si han acertado y cómo eligen seguir.
      Gracias por tu comentario 🙂

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